En el lugar donde trabajo pusieron reglas nuevas. Varias. Muchas. Demasiadas. Creo que ya llegaron al límite de lo razonable… bueno, llegaron al límite y dieron el paso al frente.
Acá se trabaja encerrado, enclaustrado, encarcelado, y al mediodía, en hora estricta y previamente marcada, uno tiene su “salida transitoria” de 30 minutos. Entonces, es fácil de imaginar que las bebidas que te mantienen despierto son de vital importancia (café, té, etc. Mate no, porque está prohibido). Encerrado, sin luz solar, aire, o cualquier contacto con el mundo exterior, el cabeceo frente al monitor es moneda corriente.
Pero, hete aquí que también con el café se han metido. Paso a explicar: Se hace una jarra de café a las 9:00 y sólo se puede tomar hasta las 10:00. Lo que sobra, se tira. Así sea una jarra entera, se tira. Después, en la tarde, a las 14:00 se vuelve a hacer y hasta las 15:00 hay tiempo para tomarlo. Rapidito, que si agarrás la tasa 14:57, en tres minutos te la sacan de la mano.
A todo esto, se imponen la pregunta de rigor: ¿Y PARA QUE CARAJO HACER ESA PAVADA? ¿es preferible tirar una jarra entera que permitir a la plebe tomar café? No es problema de gastos, responden.
¿Y entonces, por qué? Bueno, por el microondas… por las tasas… para que no haya gente levantada del asiento… para que no anden caminando por la oficina… porque la chica de limpieza se queja de que hay tasas sucias…
…
No se me ocurre una forma de cerrar este post. No es posible comentar sobre estas personas, porque es casi como comentar sobre algo que no existe.
claro.. cómo va a tener comentarios este post! imposible!!!